
Pocos días antes del cierre de Stage 6 me lancé como una leona (son las que cazan) sobre una manada de antílopes, en busca de toda película y video en alta definicion que pudiera salvar de la quema virtual. En el último "viaje" pude rescatar el primer episodio de Hellsing, un videoclip de Seal (para una amiga), Underworld evolution, doblada por los que ponian las voces a scooby doo y la joya de la corona:
Yo hice a Roque III.
Existe cierto consenso en que la mejor película de la pareja Pajares y Esteso, es "Los Bingueros", sin embargo, salvo quizás "Padre no hay más que dos" empañada por la actuación del piraña, toda su filmografía es digna de culto y chanza en estos tiempos grises de Almodóvares y Garcis.
El nombre de la película es claramente una referencia a la saga de Rocky, cuya secuela triunfaba en la cartelera allá por 1980, adelantándose a la que seria Rocky III, estrenada un par de años después, aunque Pajares poco tiene que ver con Clubber Lang (salvo que no le quieren en ninguna parte)
Alegre por rememorar un pedazo de mi infancia, con aquellos sábados coronados por el buen cine español, puse la película. Cuando a los cinco minutos aparece una teta al aire, empiezas a comprender muchas cosas sobre tu personalidad. Si teneis niños, jamas dejeis que vean una teta, aparte de la de su madre hasta que no cumpla los 14 u os saldra un pornógrafo precoz.
Roque (interpretado por Pajares), es un gorrón que se aprovecha de una deuda del pasado, para vivir con su amigo de la infancia Federico (el inefable Esteso), al que libró de recibir una paliza cuando iban al colegio. Desde entonces apenas se ha separado de él, llegando al extremo de vivir en su misma casa.
La mujer de Federico se cansa de la situación, y le da un últimatum: o ella o Roque. Es aquí cuando la historia empieza a fallar, y es que la esposa de Esteso es una maciza Mirta Miller, que en la vida real no se hubiera fijado en la cara de pan del actor, ni tiempos de la posguerra. Lo bueno es que el desnudo gratuito del principio ha hecho que tu mente se fije únicamente en las bellezas de la pantalla y dejes la coherencia narrativa a esos franceses intelectualoides y sus existencialistas películas.
Federico entonces, discurre como librarse del gorrón. Un día, en el gimnasio al que asiste para rebajar de peso y volver a recuperar su puesto de Jockey, escucha una conversación entre un promotor de boxeo y el dueño del gimnasio, interpretado por un ininteligible Antonio Ozores. En este momento, a uno se le viene a la cabeza el mayor de los enigmas del cine español: ¿Habló alguna vez bien Ozores o por el contrario nació ya con ese don para las lenguas absurdas? Quien sabe, igual le enseñó a hablar un esquizofrenico bipolar. El caso es que aquí se le entiende. El promotor busca alguien para disputarle el título nacional a Kid Botija, actual campeón y un bestiajo de cuidado. Por esto precisamente nadie quiere pelear contra él, pese a que la bolsa es muy jugosa.
Entonces Federico ve la luz del tunel, convencerá a Roque de pelear el combate para que con el dinero, se largue de su casa de una vez por todas y así poder hacer el amor con Mirta, a la que no duda en meter mano en cada plano, consciente de que pocas veces podria tener a mano una mujer así (sobre todo cuando años más tarde se quedó sin dinero).
Entre una cosa y otra, llegó el gag de la ambulancia picadero, y no pude evitar sonreir, pensando en aquellos tiempos más inocentes, donde hacia gracia el culo desnudo de Pajares y no había que recurrir a eso llamado humor inteligente, que no es más que poner el mismo culo y hacer una referencia chistosa a la economia española.
Como en las películas de Balboa, no pueden faltar las escenas de entrenamiento, ni las míticas escaleras. Apuestas, engaños y un buen par de desnudos femeninos se encadenan hasta llegar al gran clímax final del combate, donde Roque... bueno, mejor ved la película si teneis oportunidad porque merece la pena. Ya no se hace cine así.
PD: No, los pechos de Leonor Watling no le llegan ni a la suela de los zapatos a los de la Miller.
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